Actualmente
las estadísticas sobre el uso de las tecnologías en los niños marcan que el 30
por ciento de menores de 10 años dispone de un teléfono celular, y ya no se
diga a los 12, que alcanzan un 70 por ciento, sin mencionar otros medios o
dispositivos tecnológicos.
El 20 por ciento de los niños de 11 años tiene un perfil en alguna red
social. A los 12, el porcentaje es del 50 por ciento. Y los chicos de 15 en
adelante, disponen de él en el 90 por ciento de los casos.
En el
mismo tenor, 90 por ciento de los padres ignora si sus hijos visitan páginas
peligrosas. En general, confían en que sus hijos pueden controlar cualquier
cosa que pueda molestarles en la red.
Esto es una visible falta de interés de lo que los hijos hacen mientras
los adultos están ocupados. Se les permiten el acceso al internet sin supervisión
con tal de que se entretengan y eso los lleva a un gran riesgo a cada instante
de estar a merced de cualquier usuario con malas intenciones.
Nunca sin supervisión
Confiar en
que el internet es seguro es una irresponsabilidad, ningún lugar es confiable.
Los chicos de hoy tienen una gran facilidad para accesar a las redes y a
todo tipo de tecnología.
Es tan común ver a los más pequeñitos con los celulares jugando,
exigiendo que le muestren los jueguitos y aplicaciones que vienen en él. Para
los adultos es algo grandioso ver a sus peques muy entretenidos con los
diferentes dispositivos sin aún saber dar los primeros pasos. Pero cuidado,
porque sin darse cuenta se les está encaminando por la vía menos recomendable.
Es primordial tener conocimiento sobre las nuevas tecnologías, de su
uso adecuado y de las posibles consecuencias. A estas alturas de la modernidad
no es válido escudarse en el desconocimiento, pues mucho se hablado de los
grandes riesgos y peligros de navegar por la internet, sobre todo sin
supervisión.
También las
redes sociales nos ayudan a estar en contacto con familiares y amigos, a
compartir contenido que nos interesa y a consumir información de una manera más
cómoda. Como muchas cosas en esta vida, cada uno adapta el medio a sus propias
necesidades y gustos. El problema es que no todos somos capaces de entender que
las redes sociales son un arma de doble filo. En concreto, la llamada
“Generación Y” (nacidos entre 1982 y 2005) está empezando a sufrir las
consecuencias de un mal uso de Facebook, Twitter y
compañía.
El principal
fallo que cometen muchos adolescentes en las redes sociales es
publicar contenido inapropiado que les puede comprometer de diversas formas. La
publicación de fotografías subidas de tono, insultos o declaraciones repletas
de controversia produce una serie de malentendidos y problemas completamente
innecesarios. A esto se le suma la inmediatez de la que goza la web 2.0 y la
huella imborrable de Internet. Si bien la mayoría de las publicaciones pueden
borrarse en los perfiles personales, se hace imposible eliminar el contenido
que ya ha sido compartido o copiado en otros muros.
