lunes, 16 de noviembre de 2015

EL PELIGRO DE LAS REDES SOCIALES

Actualmente las estadísticas sobre el uso de las tecnologías en los niños marcan que el 30 por ciento de menores de 10 años dispone de un teléfono celular, y ya no se diga a los 12, que alcanzan un 70 por ciento, sin men­cionar otros medios o dispositivos tecnológicos.
   El 20 por ciento de los niños de 11 años tiene un perfil en alguna red social. A los 12, el porcentaje es del 50 por ciento. Y los chicos de 15 en adelan­te, disponen de él en el 90 por ciento de los casos.
  En el mismo tenor, 90 por ciento de los padres ignora si sus hijos visitan páginas peligrosas. En general, confían en que sus hijos pueden contro­lar cualquier cosa que pueda molestarles en la red.
   Esto es una visible falta de interés de lo que los hijos hacen mientras los adultos están ocupados. Se les permiten el acceso al internet sin supervi­sión con tal de que se entretengan y eso los lleva a un gran riesgo a cada instante de estar a mer­ced de cualquier usuario con malas intenciones.

Nunca sin supervisión

Confiar en que el internet es seguro es una irres­ponsabilidad, ningún lugar es confiable.
   Los chicos de hoy tienen una gran facilidad pa­ra accesar a las redes y a todo tipo de tecnología.
   Es tan común ver a los más pequeñitos con los celulares jugando, exigiendo que le muestren los jueguitos y aplicaciones que vienen en él. Para los adultos es algo grandioso ver a sus peques muy entretenidos con los diferentes dispositivos sin aún saber dar los primeros pasos. Pero cuida­do, porque sin darse cuenta se les está encaminando por la vía menos recomendable.
   Es primordial tener cono­cimiento sobre las nuevas tec­nologías, de su uso adecuado y de las posibles consecuencias. A estas alturas de la moderni­dad no es válido escudarse en el desconocimiento, pues mu­cho se hablado de los grandes riesgos y peligros de navegar por la internet, sobre todo sin supervisión.
También las redes sociales nos ayudan a estar en contacto con familiares y amigos, a compartir contenido que nos interesa y a consumir información de una manera más cómoda. Como muchas cosas en esta vida, cada uno adapta el medio a sus propias necesidades y gustos. El problema es que no todos somos capaces de entender que las redes sociales son un arma de doble filo. En concreto, la llamada “Generación Y” (nacidos entre 1982 y 2005) está empezando a sufrir las consecuencias de un mal uso de Facebook, Twitter y compañía.
El principal fallo que cometen muchos adolescentes en las redes sociales es publicar contenido inapropiado que les puede comprometer de diversas formas. La publicación de fotografías subidas de tono, insultos o declaraciones repletas de controversia produce una serie de malentendidos y problemas completamente innecesarios. A esto se le suma la inmediatez de la que goza la web 2.0 y la huella imborrable de Internet. Si bien la mayoría de las publicaciones pueden borrarse en los perfiles personales, se hace imposible eliminar el contenido que ya ha sido compartido o copiado en otros muros.